Sacado del foro http://hikaritokage.foroactivo.com colaboración del usuario Senpai:
Esta que os narro ahora es la historia en la que está basada el festival de Tanabata, celebrado el 7 de julio, conocido también como el día de los amantes.
Hace mucho tiempo, un labrador llamado Hikoboshi iba rodeando un lago de regreso a su casa cuando se encontró una tela de seda preciosa colgada en un árbol. Él la recogió maravillado y la guardó en la canasta que llevaba. Se había alejado un poco del lugar cuando alguien le llamó. Al darse la vuelta se sorprendió al ver a una joven muy hermosa, que le preguntó si había visto su Hagoromo. Hikoboshi le preguntó qué era ese "Hagoromo" y ella le respondió que era una tela que necesitaba para volar.
La chica se presentó como Orihime, una princesa del cielo que había bajado a bañarse en el lago y había dejado su tela mágica en un arbol para que no se mojase. Por lo visto el viento se la había llevado y ahora no podía encontrarla.
Ya sea por la vergüenza de haber sido él el que le había quitado la tela o por haber pensado un instante en la hermosa Orihime dándose un baño, el joven no se atrevió a decir que la tenía él.
Orihime no podía volver entonces al cielo y al joven, completamente enamorado, le faltó tiempo para ofrecerle su casa para que descansase mientras buscaba su tela. Con el tiempo el joven logró que Orihime se enamorase también de él y se casaron.
Un buen día, cuando Orihime ordenaba la casa, encontró su Hagoromo y se enfadó bastante. Todo este tiempo la había estado engañando diciendo que no lo había visto e incluso llendo con ella a buscar por el lago por si lo encontraban.
-Ahora que lo he encontrado debo volver al cielo. -Le dijo. Estaba bastante enfadada, pero ella quería de verdad al joven labrador, así que le dio una oportunidad.-Si de verdad me amas, haz mil pares de sandalias de paja y plantalas alrededor de un bambú. Si lo haces podrás volver a verme. Te estaré esperando.
Y con esto ascendió al cielo.
Hikoboshi se puso de inmediato a tejer sandalias de paja sin descanso. Cuando tuvo las mil las enterró en torno a un bambú y este de repente empezó a crecer y crecer hacia el cielo. Esto era a lo que se refería Orihime con poder volver a verla, se dijo Kikoboshi, y sin pensarselo dos veces comenzó a trepar por el tronco de bambú. Pero hubo un problema, por lo visto se había equivocado al llevar la cuenta de las sandalias que había hecho, porque el tronco se acababa un poco antes de llegar al cielo. Desesperado, e incapaz de alcanzar el cielo por mucho que estirase la mano, gritó llamando a su amada. Afortunadamente Orihime le escuchó y vino en su ayuda, tendiendole la mano para ayudarle a subir.
Pero por muy emotivo que fue el reencuentro, los problemas no habían terminado para los enamorados. El padre de Orihime estaba completamente en contra de un enlace entre su hija y un simple labrador, y urdió un plan para separarles.
Llamó a Hikoboshi a su presencia y le dijo que antes de aceptarle como yerno debería pasar una prueba. Le preguntó cual era su oficio en la tierra y Hikoboshi le respondió que el de labrador.
-Entonces tendrás que cuidar de mis tierras durante tres días.
Hikoboshi aceptó, pero Orihime sabía que su padre estaba tramando algo, pero no sabía el qué. Por precaución le dijo que no comiera ninguna fruta del huerto de su padre, por temor a que le ocurriera algo malo.
Hikoboshi se puso entonces a cuidar del huerto del padre de Orihime, pero resultó ser un campo inmenso. No podía permitirse siquiera parar ni para comer ni para dormir. Casi al final del tercer día estaba extenuado, hambriento y sediento. Sin darse cuenta, sus manos fueron incoscientemente y arrancaron una fruta de un arbol. Entonces de la fruta comenzó a salir una cantidad tan grande de agua que formó un rio que dividió el cielo, separando los huertos del palacio de Orihime, quedando los dos amantes separados.
Orihime entonces suplicó a su padre que deshiciese la trampa que le había tendido a su esposo, pero lo máximo que consiguió fue que les permitiese verse una vez al año. Ese día el rio se retira y los dos amantes pueden volver a juntarse.
Esta leyenda, de la cual solo he contado una de sus multiples variantes, es como ya comenté, en la que se basa la fiesta de Tanabata. En esa época las estrallas Altair y Vega, que durante todo el año están separadas por la via láctea, se unen. Es tradicional este día colgar papeles con deseos escritos en las ramas de los bambús, para que se cumplan como el deseo de Hikoboshi de reunirse con su amada. Ni que decir que una gran cantidad de estos mensajes son para pedir un novio o una novia. ^_^
Se suele representar a Hikoboshi acompañado de un enorme buey. En algunas historias el buey incluso tiene un papel protagonista. Pero bueno, pasa como con todas las historias, que cuando se cuentan epoca tras época se transforman y muchas veces se suavizan para que sean adecuadas a los oidos de los niños pequeños. Sé de una versión en la que el padre de Orihime quería separar a los amantes porque estaban todo el día dale que te pego, consumando su amor como posesos. Qué mala es la envidia. ^_^
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